Meditación


MEDITACIÓN VALENCIA NOS ACERCA A NUESTRO PROPIO SER

MEDITACIÓN

Vivimos en un mundo muy rápido, lleno de prisas y estrés. Tenemos todo el día la mente en funcionamiento, llena de pensamientos, abarrotada. Pensamientos muchos de ellos poco productivos, que poco nos sirven en realidad para lo que estamos haciendo en ese momento, en ese aquí y ahora, meditación Valencia.

Así, estamos preparando un zumo para el desayuno y a su vez, estamos pensando en multitud de cosas dispares, como: mi hijo se está entreteniendo y va a llegar tarde al colegio, cuando llegue al trabajo repasaré el informe antes de dárselo al jefe que no me convence mucho el último párrafo que escribí, estos pantalones me aprietan un poco no sé si estaré cómodo para todo el día, huy que no se me olvide comprar leche que sino para maña no tenemos, creo que mi padre ayer hubiese querido que nos quedásemos más rato en su casa…). Eso en unos instantes y todo a la vez mientras preparo el zumo. La consecuencia de este torbellino de pensamientos es un torbellino de emociones, con mi hijo, con mi trabajo, con la responsabilidad doméstica, con mi padre…Estoy en silencio, estoy conmigo mismo, pero no soy dueño de mi mente ni de mis emociones. Me invaden de forma tormentosa, no las controlo.

Con la meditación valencia es ese uno de los primeros efectos que notamos, cómo nos baja el número de pensamientos por minuto, lo que inevitablemente nos hace sentirnos más en paz.

Poco a poco con la meditación valencia vamos controlando ese torrente de pensamientos y vamos acallando nuestra mente. Éste es el inicio de la meditación valencia.

Pero para que empiece a parar la mente primero hemos de parar el cuerpo, relajarlo, aquietarlo. Empezando a parar el cuerpo, la mente empezará a parar. Para aquietar la mente son múltiples las técnicas que se utilizan y también dependerá del tipo de meditación que practiquemos. Sobre todo pienso que depende de si meditamos de la mano del budismo, yoga, psicología, mindfulness…se hará más hincapié en unas técnicas que en otras pero todas tienen el fin de aquietar la mente para poder escuchar a tu ser verdadero, a conectarte contigo mismo en tu estado más puro, en tu yo más auténtico.

Y así a través de una postura cómoda y estática logramos  nuestros objetivos de meditación valencia y de comunión con nuestro ser.

Tan sólo 10 minutos al día de esta práctica prometen beneficios en todas las áreas de la persona. No hay edad máxima ni mínima para escucharse, conocerse y autodescubrirse.

Si te gusta Compartelo....
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInEmail this to someone